lunes, 4 de agosto de 2008

En venta !!! Salvación del Alma.

¿Se imagina un cartel así en algún centro comercial?
Hoy en día solo basta el recorrer un centro comercial y poder ver como la gente, prácticamente, vacía las góndolas llevándose como langostas lo que encuentra a su paso. Es que estamos en una sociedad de consumo que crece como bola de nieve donde todo se vende y no sería raro encontrar un cartel semejante en algún lugar.
De hecho eso no asombraría a nadie, pues estamos tan acostumbrados a que todo tiene un precio que incluso para salvar el alma se piensa que algo habrá que pagar. Créame, amigo, hay gente dispuesta a poner mucho dinero para estar seguro de que su almo no será condenada.
Pero el tema aquí es que no hay nada que comprar. Ni todo el oro del mundo podría cubrir el costo de salvar una sola almita en este mundo. La salvación es un regalo. Su precio ya fue pagado con el sacrificio voluntario de Cristo en la cruz, Él dio su vida por nosotros, pagó el precio exigido por Dios para salvar nuestra alma. Ahora sólo espera que lo creamos y aceptemos a Jesucristo como el Salvador personal de nuestra vida.
Pero en una sociedad donde la mayor parte del tiempo se está comprando o vendiendo, ¡que difícil es ver lo que ya tenemos! La salvación de nuestra alma ya la tenemos frente a nosotros con un cartel gigante que dice PAGADO, sólo debemos estirar la mano de nuestra voluntad y tomarla.
Pero si no lo hacemos, si no llevamos a cabo ese mínimo esfuerzo de confiar en Jesucristo, quien hizo la obra de salvación para nosotros, nos quedaremos sin el bien más preciado que puede tener el hombre sobre la faz de la tierra: La seguridad de saber que su nombre está escrito en el libro de la vida.
¡Cree en Jesucristo!

Que Dios te bendiga.

Patricio.

domingo, 3 de agosto de 2008

A veces se gana perdiendo.

No voy ha escribir hoy sobre una dieta especial para perder peso. Es conocido el dicho de que perdiendo peso se gana salud , agilidad,mejor apariencia, mas seguridad... Hace muchos años Jesús usó palabras parecidas, pero en referencia a la calidad y al valor de la vida .

Habló de la felicidad , de cómo ganar la vida a base de perderla. "Quien quiere salvar su vida, la perderá. Quien pierde su vida por mi la encontrará. De nada le sirve al hombre ser dueño del mundo si arruina su vida. Y " ¿que podrá dar el hombre a cambio de su vida?" (Mateo 16,25-26).

¿Te chocan estas palabras? ¿No las entiendes? ¿Te parecen imposibles de cumplir? Quiero aclarar que Jesús de ninguna manera se refiere a esa actitud que tienen algunos de despreciar o de odiar su vida. Es todo lo contrario. Tenía que ser así , pues Jesús viene a darnos vida, precisamente porque El mismo es vida.

Podemos concentrarnos con tanta intensidad,tanto egoísmo y tanta obsesión en cuidar y guardar la vida,que nos vamos olvidando del verdadero sentido que supone vivir. La vida esencialmente es don y es regalo. La vida se nos da y solo se merece y conquista dándola. Se corre el peligro de querer guardarla tanto que terminamos por no dar nada: ni tiempo , ni dinero , ni presencia,ni esfuerzo , ni sacrificio , ni sonrisas , ni riesgos , ni iluciones. Si solo quiero conservar esa vida para mi solo,la iré perdiendo;me quedaré vacío ; nadaré en la mediocridad de la tonta abundancia y morderé el polvo de mi propia soledad.

Hace unos años dos misioneros, uno cristiano y otro ermitaño caminaban por las montañas del Himalaya hacia un monasterio que aún les quedaba lejos.

Era pleno invierno. Caía la tarde y una tormenta de nieve les envolvía amenazándoles con congelarles. De pronto oyen el grito de un hombre caído abajo,entre las malezas de un precipicio. Estaba pidiendo ayuda.
El monje cristiano quiere bajar y echarle una mano. El ermitaño razona diciendo que la noche ya se echa encima,que la nieve no cesa,que el esfuerzo sera en vano y puede que los tres pierdan la vida. Por otro lado piensa que Dios ya decidió el destino del caído.

El ermitaño siguió su camino solo y el cristiano bajó hasta donde estaba el hombre que además de herido se estaba congelando. Le envolvió en su manta ; le cargo atándolo a sus espaldas y emprendió la subida .
El peso del herido le hacía sudar mucho. Encontró el camino y emprendió la marcha. Después de varias horas diviso las luces del monasterio. Ya quedaba poco para llegar. Se llenó de alegría , que le duró muy poco.
Tropezó con algo oculto entre la nieve , lo desenterró y aterrorizado vio que era el cuerpo helado y muerto del ermitaño ,que quiso salvar su vida y cayó congelado por la nieve y el egoismo. No cargo con un peso que le habría echo sudar. El cristiano, perdiendo , o mejor , dando su amor , su tiempo y su energía , salvó dos vidas.

Pasaron unos años y alguien le preguntó un día a este misionero ¿Cuál es la tarea mas difícil en la vida? El contesto " lo mas difícil para mi es no tener ninguna carga que llevar". Ningún dolor que soportar, ningún problema que afrontar , ninguna cruz que cargar , ninguna persona a quien escuchar , ayudar y amar , ningún defecto que superar. Por mas que he buscado no he encontrado otra explicación mas clara y desafiante a las palabras de Jesús: Quien entrega su vida , la salva. Quien la guarda demasiado , la pierde. Pero solo el amor por Cristo que dio su vida por mi, me puede motivar a vivir su Palabra

Si Dios te dio una vida plena, que sea un regalo de amor y compromiso con el prójimo.


Bendiciones


Patricio.

Desenfoque.


La utilización masiva de las cámaras de película fotográfica es casi un hecho del pasado. El vértigo con que se han acuñado las cámaras digitales – prácticamente omnipresentes en nuestro tiempo a través de los dispositivos más variados – acompaña el establecimiento de una era liderada por la supremacía de la imagen.

Una de las ventajas de la fotografía digital (¡desde un punto de vista optimista!) es que podemos verificar al instante cómo ha quedado la imagen que hemos capturado, lo que nos posibilita repetir la toma si ésta no ha sido de nuestro agrado.

¡Pero con las cámaras compactas de 35mm era otra historia! Luego de agotar la capacidad del rollo debíamos esperar – con cierta ansiedad, por qué negarlo – el famoso revelado. ¡Y nos llevábamos cada sorpresa! Cabezas “cortadas”, imágenes desdibujadas por el movimiento, fotografías fuera de foco… No había vuelta atrás.

A modo de paralelismo, observamos que abundan las personas cuyas vidas parecen desenfocadas…

Gastan el tiempo en lugar de invertirlo. Utilizan a los demás para alcanzar los fines personales. Dejan para mañana lo que se puede concretar hoy. Son relativas con lo absoluto, pero absolutas con lo que es relativo. Desperdician el talento personal en vez de buscar un continuo perfeccionamiento. Compiten de manera desleal, como si fuera correcto aquello que reza que “el fin justifica los medios”. Centran sus vidas en ilusiones más que en visiones deliberadas que les permitan alcanzar sus sueños. Aplican paliativos a su tristeza existencial en lugar de buscar soluciones definitivas. Y la lista podría seguir.

Pero no se trata de establecer una detallada descripción de la realidad y quedarnos allí, en el lamento por nuestra penosa condición humana. La propuesta es conocer el diagnóstico para tomar decisiones acertadas que nos posibiliten iniciar el camino del cambio.

En un párrafo de su carta a determinadas personas de la ciudad griega de Colosa, el apóstol Pablo escribió: “Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Colosenses 3.2 (NVI).

Tendremos que seguir el consejo de un fotógrafo profesional: “las cámaras actuales” – decía en un artículo de divulgación – “están programadas para hacer ‘autofoco’: enfocan al centro de la foto; por eso, en estos casos es necesario situar al sujeto en el centro y a continuación apretar el botón de disparo hasta la mitad para hacer foco, después de hacerlo - y sin soltarlo - hacer mas presión sobre el botón para sacar la foto”.

¿Nos preguntamos por qué nuestras vidas parecen siempre desenfocadas? Pongamos al “Sujeto” en el centro de nuestros objetivos y el cuadro total no tardará en enfocarse.
El objetivo que debe ser enfocado para tener una vida fructífera tiene un solo nombre. Jesucristo.
Bendiciones.
Patricio T.