miércoles, 10 de diciembre de 2008

No Te Rindas.


Hubo un momento en el que la noche parecía eterna y hoy todo eso parece tan lejano. Hubo un momento en el que nada de lo que hacías resultaba, cuando de pronto apareció la respuesta. Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor y de repente tu corazón, con más intensidad que nunca, lo encontró de nuevo.

Hubo un momento en el que por el desierto se esparcían tus palabras y hoy dan retoño sus semillas.

Hubo un momento en el que creíste que era lo peor que te podía pasar y hoy agradeces tu destino.

Hubo un momento en el que jurabas que no podrías pasar esa prueba y hoy es tan sólo un paso más.

Hubo un momento en el que creíste que no podías hacer algo y hoy te sorprendes de lo bien que lo haces.

Hubo un momento en el que los monstruos y los ogros intimidaban tu vida y hoy sonríes al ver cómo tus miedos engrandecían sus sombras.

Un día nací, un día moriré, y nada me llevaré aunque me haya pasado la vida ahorrando. ¿Estoy realmente viviendo atesorando sin gastar para lo que me gusta?

Una casa está hecha de roca y madera, y un hogar de amor y entrega.
¿Tienes un hogar o solamente una casa?

Si lloras por haber perdido el sol, entonces no podrás ver las estrellas. Cuando viene la noche el sol se va, pero las estrellas son visibles. ¿Estás llorando por lo ya pasó no aprovechando la vista para ver lo que Dios quieres que veas?

Si toda tu vida es de lamentos, entonces no tendrás tiempo para reír.
¿Estás separando tiempo para reír y no estas malgastando todo el tiempo en lloros?

Nunca olvides que la vida es más grande que tus miedos, que tu fuerza es mayor que tus dudas.

Aunque tu mente esté confundida, tu corazón siempre sabrá la respuesta, y con el tiempo, lo que hoy es difícil, mañana será un tesoro.

Rendirse es muy común en el ser humano; existen ocasiones cuando deseamos bajar los brazos y partir o descansar; no hacer más nada y dejarnos llevar por la corriente.
No rendirse significa luchar, no dejarse abatir por la lucha, seguir de pie aunque estemos heridos y continuar hasta doblegar aquello que nos aflige en el momento de la tentación de rendirse. Sobreponerse a un fracaso, a una ingratitud, a una enfermedad o a cualquier adversidad, es duro, pero vale el esfuerzo hacerlo, pues con ello nos damos cuenta que dentro de nosotros existe un potencial que nos fue dado para que seamos vencedores, pero ahora en Cristo este potencial ha sido maximizado de tal manera que somos más que vencedores.

No te rindas.

Y por más que ella lo acosaba día tras día para que se acostara con ella y le hiciera compañía, José se mantuvo firme en su rechazo.
Génesis 39:10 Pero Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes y ved la salvación que el SEÑOR hará hoy por vosotros; porque los egipcios a quienes habéis visto hoy, no los volveréis a ver jamás. Éxodo 14:13


Bendiciones.


Patricio y Fabiola

Cansancio.


"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11:28)

El crecimiento que surge del cansancio puede traernos muchas experiencias espirituales. Podemos estar cansados de esperar; cansados de estudiar y aprender; cansados de combatir al enemigo; cansados de crítica y persecución. Nuestra fuerza tiene sus límites ... hay momentos que sentimos desaparecer los pies debajo de nuestro cuerpo.

Cuanto más demora este tiempo de cansancio, más lo sentimos invadiendo nuestro interior, sofocando nuestra garganta, estrangulando nuestra esperanza, nuestra motivación, nuestro entusiasmo, nuestro optimismo, nuestro coraje.

Necesitamos entender qué Dios no nos dispensa fuerza y coraje como un boticario en su prescripción. El Señor no promete darnos algo pa' tomar que nos ayude a manejar nuestros momentos de cansancio. Él nos promete a si mismo.
Esto es todo. Esto es suficiente. El Salvador dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga".

Muchas veces nos dejamos abatir por las intemperies de la vida. El desánimo toma cuenta de nuestra determinación, la osadía cede espacio para el conformismo, la fe parece un objeto de aderezo sin utilidad.

Pero no podemos permitir que eso acontezca. Cuando las fuerzas desaparecen y el cansancio de las tentativas fallidas susurran en nuestros oídos para desistir, debemos llenar los pulmones espirituales del aire de la gracia del Señor y creer que todo pasará. El cansancio pasará, el desánimo pasará, los chascos desaparecerán. Contamos con Cristo, con Su presencia poderosa, con Su amor infinito, Con Sus manos protectoras, con Sus promesas de victoria.

Está a nuestro lado, amoroso, fuerte, incansable. No hay cansancio que resista a Su presencia.
Bendiciones.
Patricio.

10 Razones para alabar a Dios.


El primer capítulo de Efesios describe las bendiciones que Dios le da a usted y a todos los creyentes en Cristo Jesús. Que estas diez razones para alabar a Dios vengan a su mente a menudo mientras usted recuerda todo lo que Dios ha hecho por usted.

1. Porque Él lo ha bendecido con toda bendición espiritual
«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (v. 3).

A Dios le encanta bendecir a su pueblo. A causa de que sus bendiciones espirituales están aseguradas en el cielo, no están limitadas por nuestras acciones o por el tiempo terrenal. Están basadas en Su carácter y en Su propósito para usted.

2. Porque Él lo ha escogido
«Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él» (v. 4)
Ningún cristiano comprende por qué Dios lo escogió, pero en Su gracia Él lo hizo. Usted era parte de su plan divino antes que el tiempo comenzara. ¿No lo motiva esa gracia a amarlo y a vivir para Él aun más?

3. Porque Él lo ha predestinado y adoptado
«En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad» (v. 5).
Predestinado significa «escogido de antemano». La obra de Dios en su vida garantiza que Él cumplirá Su plan perfecto para usted: que usted sea adoptado en Su familia. A causa de lo que Jesús hizo en la cruz, cuando usted cree, se convierte en un hijo o hija del Dios Viviente.

4. Porque Él lo ha redimido
«Para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. En Él tenemos redención mediante su sangre» (v. 6–7a).
Dios envió a su Hijo para pagar el precio que lo compraría a usted; para librarlo de la prisión de la consecuencia de su pecado. El precio que Dios pagó no fue en plata ni oro, sino en la sangre preciosa de Su propio Hijo (1 Pedro 1:18–19). ¡Dios lo ha hecho a usted libre!

5. Porque Él lo ha perdonado
«[Nosotros tenemos] el perdón de nuestros pecados» (v. 7b).
A causa del sacrificio de Jesús, Dios ya no cuenta la deuda de su pecado contra usted. Él ha perdonado todos sus pecados. Esto significa que Él ya no recuerda ninguna de sus transgresiones. ¡Usted es sin mancha ante Él! Usted puede estar seguro de su perdón continuo hoy… y aun mañana.

6. Porque Él ha hecho abundar su gracia sobre usted
«… según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros» (v. 7c-8a)
La gracia de Dios significa «Su favor inmerecido». Dios le da a usted lo que no merece. Usted ha sido bendecido con vida, aliento, compañerismo con Él, y muchísimo más. Dios anhela darle gracia a las personas, y cuando Él da, Él da abundante y extravagantemente.

7. Porque Él nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad
«En toda sabiduría y discernimiento nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en Él, … es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra» ( v. 8b–10).
El misterio que Dios reveló a través de Jesús es su plan de salvación. Dios también ha dado a conocer su deseo de que todos los creyentes estén unidos en un mismo cuerpo, la Iglesia. No hay división entre hombre y mujer, esclavo o libre, judío o gentil. Somos uno en Cristo.

8. Porque Él ha proporcionado una herencia eterna
«En Él también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad, a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo, seamos para alabanza de su gloria» (v. 10b–12).
Al presente, Dios le ha dado a usted todas las recompensas de la salvación, incluyendo la paz con Dios y ser coheredero con Cristo. En el futuro, usted heredará todas las riquezas espirituales del cielo. Este regalo es para el bien de usted y para Su gloria.

9. Porque Él lo ha sellado en Cristo
«En Él también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa» (v. 13).
Dios lo ha «sellado», o marcado, a usted como propiedad de Él a través de la presencia del Espíritu Santo en su vida. Este sello fue una acción permanente que le da la seguridad de que usted es hijo de Dios, teniendo derecho a Sus riquezas y a Su bondad.

10. Porque Él ha garantizado su herencia
«[El Espíritu Santo] nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de su gloria» (v. 14).
La presencia del Espíritu Santo en su vida es una promesa, un primer pago, de los tesoros que serán suyos en el cielo. Cuando usted vaya al cielo, morará con Dios plenamente. Hay más en camino. ¡Qué razón tan maravillosa para alabar a Dios!

Que Dios les bendiga.


Patricio.